Los 33 es nuestro restaurante y también nuestra casa: un lugar con identidad propia, reconocido en Madrid por su propuesta de brasas, por la energía del servicio y por una manera de entender la hostelería muy vinculada a la cultura rioplatense (especialmente uruguaya). Estamos ubicados en Plaza de las Salesas, 9 (28004, Madrid), en pleno barrio de Salesas, una zona dinámica y muy viva que encaja con el tipo de experiencia que buscamos ofrecer: cercana, cuidada y con ritmo.

Nuestro origen: por qué nos llamamos “Los 33”

El nombre del restaurante tiene un significado claro: “Los 33” hace referencia a los Treinta y Tres Orientales, un episodio emblemático en la historia de Uruguay. Elegir este nombre no es un detalle decorativo; es una forma de expresar desde el principio lo que somos: un proyecto con raíces uruguayas, donde la brasa, el producto y la hospitalidad cálida forman parte del ADN del restaurante. Esa conexión cultural se traduce en nuestra cocina y también en nuestra forma de recibir: con cercanía, con carácter y con una atención al detalle que se nota en cada servicio.

Quiénes somos: el proyecto y las personas detrás

Detrás de Los 33 están Nacho y Sara, quienes lideran el proyecto y han dado forma al concepto del restaurante desde el inicio. Esta parte es importante para el equipo: Los 33 no nace como un local “de paso”, sino como un restaurante pensado para construirse a largo plazo, con una personalidad coherente en lo gastronómico, en lo estético y en el trato al cliente. La Guía MICHELIN señala precisamente este carácter de local acogedor creado por ellos y pone en valor nuestra propuesta de carta.

Qué ofrecemos: una cocina donde manda la brasa

Nuestra cocina se apoya en un eje principal: la brasa. Trabajamos una propuesta donde conviven platos actuales con referencias claras a la tradición uruguaya, y donde la carne tiene un protagonismo esencial. La Guía MICHELIN describe el restaurante como un lugar con una carta sugerente que combina lo contemporáneo y lo tradicional de Uruguay, con especial atención a carnes de gran calidad. Esta idea resume muy bien el estándar que perseguimos: producto, técnica, punto y consistencia, servicio tras servicio.

Además, hay un plato que muchos clientes identifican como uno de nuestros “sellos”: el bikini de prosciutto a la parrilla, recomendado tanto por MICHELIN como por Guía Repsol. Para nosotros, más allá de lo conocido que sea, es un ejemplo de lo que buscamos: un bocado simple en apariencia, pero muy trabajado en ejecución, sabor y coherencia con la brasa.

Cómo funciona el restaurante: barra y comedor, dos experiencias conectadas

Los 33 está diseñado para funcionar con dos ritmos complementarios, que el equipo debe conocer bien:

  • La barra / zona informal: un espacio más flexible, pensado para tapeo, vinos o cócteles. En esta zona, según MICHELIN, no se aceptan reservas, lo que implica que muchas veces el cliente llega sin plan cerrado. Aquí el servicio necesita ser ágil, atento y muy orientado a la experiencia inmediata: orientar, recomendar, gestionar tiempos y mantener el ambiente.

  • El comedor: la experiencia “de mesa”, donde el cliente viene con una expectativa de comida completa, ritmo más pausado y mayor acompañamiento. Para el comedor se trabaja con reserva online, por lo que la coordinación entre sala, cocina y recepción es clave para que todo fluya.

Entender esta dualidad es esencial porque define gran parte de nuestra operativa diaria: no atendemos igual a un cliente que viene a la barra “a ver qué pasa” que a uno que llega con reserva y celebra una ocasión especial. En ambos casos, el estándar es el mismo: calidez, profesionalidad y control de la experiencia.

Un restaurante con alta demanda: qué significa para el equipo

Los 33 es un restaurante con mucha demanda y, por ello, con picos de trabajo intensos. Guía Repsol explica que el local ha mantenido una alta afluencia, con clientes esperando incluso a mediodía, lo que refuerza la importancia de cuidar la organización interna y el ritmo del servicio. Para el equipo, esto significa:

  • Precisión y coordinación: cuando el restaurante está lleno, cualquier detalle cuenta: comunicación en sala, pases claros, control de tiempos, y un trato consistente.

  • Hospitalidad bajo presión: la alta demanda no debe traducirse en frialdad. Al contrario: el objetivo es que el cliente sienta que está en un sitio especial y cuidado, incluso en los momentos de mayor volumen.

  • Gestión del “no”: hay clientes sin reserva o que no consiguen mesa. El cómo lo comunicamos es parte de nuestra marca: con educación, alternativas (barra si procede), claridad y empatía.

En este contexto, también es útil que el equipo conozca el sistema de reservas comunicado por el restaurante: se habilitan cada día a las 00:00 para el mismo día numérico de dos meses después. Esto explica por qué muchos clientes llegan con la sensación de que reservar “cuesta”, y por qué es frecuente que pregunten por cancelaciones o por opciones en barra.

Lo que queremos que el cliente se lleve

Cuando un cliente se va de Los 33, no buscamos solo que piense “he comido bien”. Buscamos que recuerde una experiencia completa: el punto de la brasa, el ambiente, la atención, la naturalidad del equipo y esa mezcla entre energía madrileña y raíz uruguaya que nos define. Por eso, en el día a día, cada puesto —cocina, barra, sala, recepción— tiene impacto directo en el resultado final.

Los 33 es un restaurante con historia, con identidad y con un estándar alto. Y esa identidad no se sostiene solo con una carta: se sostiene con el equipo. Cada servicio es una oportunidad de estar a la altura de lo que somos y de lo que el cliente espera cuando cruza la puerta de Plaza de las Salesas, 9.